Cuenta una leyenda guaraní que «Zorzal» era un hombre que amaba a «Aguaý».
Los montes, el río, las flores y las aves eran testigos de su inmenso amor.
Zorzal conocía todos los secretos de la selva cual buen cazador.
Y en las tardecitas junto a su amada, con su flauta dulce hacía canciones de amor.
Pero el hechicero convenció al cacique que vendrían desgracias por aquel amor y atando a un albol al bravo guerrero un vuelo de flechas le partió el corazón y se ardió su pecho con la roja sangre y dejo en su flauta su último son.
Cuentan las leyendas que al caer el día, allí sobre el árbol un ave se vio, con su pecho rojo teñido de sangre y como una flautita su canto de amor y «Aguaý’ al mirarlo y al oír su canto, comprendió enseguida la que hizo «Tupá».
En esa ave de pecho sangrante y dulce canto anda Su amado «Zorzal»
En su pecho rojo quedó la sangre y cómo una flautita suena su canto de amor.