La Albiceleste comenzó perdiendo, pero reaccionó con una muestra de carácter, fútbol y orgullo en el segundo tiempo. Con una actuación descollante de Lionel Messi, Enzo Fernández y Lautaro Martínez, el equipo de Lionel Scaloni barrió de la cancha a Inglaterra y jugará una nueva final del mundo.
En una noche que quedará grabada para siempre en la memoria colectiva del fútbol global, la Selección Argentina derrotó con absoluta autoridad a Inglaterra en Atlanta, sellando su boleto a la gran final del Mundial 2026. En un encuentro cargado de tensión, mística y condimentos históricos, el campeón del mundo sacó a relucir su chapa y jerarquía cuando más se lo necesitaba.
El partido comenzó adverso para el combinado nacional, que se fue al descanso abajo en el marcador por 1-0. Sin embargo, el entretiempo funcionó como un punto de quiebre. En la segunda mitad, Argentina fue un vendaval de fútbol y temperamento: arrinconó a Inglaterra, borró sus circuitos de juego y la redujo a su mínima expresión.
De la mano de un Lionel Messi cerebral y determinante, sumado a la contundencia de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, la Selección construyó una remontada memorable. La victoria por demolición desató la locura de los miles de argentinos que colmaron el estadio en Atlanta y que hicieron sentir el «el que no salta es un inglés» con más fuerza que nunca, adueñándose por completo del ambiente desde la previa.
Con este triunfo, el ciclo de Lionel Scaloni —iniciado en 2018— ratifica su brillantez absoluta al meterse nuevamente en la definición del certamen máximo, sumando su séptima victoria en este campeonato. Un plantel que, más allá de sus descomunales individualidades, se sostiene sobre valores colectivos inquebrantables: identidad, pertenencia, sacrificio, carácter y una inmensa empatía con el pueblo argentino.
