En medio del avance de la causa judicial que investiga al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos, el bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado activó una serie de intensas negociaciones políticas destinadas a dilatar la interpelación impulsada por la oposición. La estrategia oficialista apunta a modificar las reglas de juego en el recinto y ganar tiempo valioso.
A través de gestiones encabezadas por la titular de la bancada libertaria en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, el Gobierno logró cosechar el respaldo clave de bloques aliados como el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR). El acuerdo preliminar establece que el debate para citar al funcionario al recinto requerirá obligatoriamente de una mayoría agravada de dos tercios de los votos (48 senadores), debido a que las mociones carecen de dictamen previo. A cambio de este blindaje parlamentario, LLA concedió habilitar la discusión del tema puertas adentro de la comisión de Asuntos Constitucionales.
Para formalizar esta jugada, Bullrich convocó a una reunión de Labor Parlamentaria. El objetivo central de la cumbre es modificar el acta de la sesión del jueves pasado, donde originalmente se había contemplado una vía de tratamiento más flexible. De consolidarse la exigencia de los dos tercios, a la bancada oficialista le bastará con sumar apenas 4 adhesiones a sus legisladores propios para bloquear las intenciones de la oposición y desactivar el llamado inmediato.
Reuniones de urgencia en Casa Rosada y la postura de la oposición
En paralelo al despliegue en el Congreso, el blindaje también se trasladó a Balcarce 50. El propio Adorni convocó a los senadores de La Libertad Avanza a una serie de reuniones escalonadas en tres turnos (a las 9, 12 y 14 horas) con la finalidad de explicar los pormenores de su situación patrimonial. Lejos de calmar las aguas, la reciente presentación de su declaración jurada profundizó los cuestionamientos y sembró mayores dudas entre las fuerzas de la oposición debido al notorio incremento de sus activos.
Desde la vereda de enfrente, el jefe del interbloque peronista, José Mayans, adelantó su rechazo a la estrategia de la Casa Rosada. Mayans sostiene que, por tratarse de un artículo plenamente operativo, basta con alcanzar una mayoría absoluta de 37 miembros presentes para convalidar la moción. Por este motivo, el legislador evalúa no asistir a la reunión de Labor Parlamentaria y plantarse el jueves directamente en el recinto para defender los términos del acta original.
Si el oficialismo logra imponer su criterio, el interrogatorio a Adorni por su patrimonio quedará congelado. De esta manera, el Ejecutivo lograría que el funcionario concurra únicamente el próximo 2 de julio a brindar su informe periódico de gestión —instancia donde puede esquivar definiciones precisas—. En caso de fracasar los dos tercios pedidos por el peronismo, el trámite legislativo de interpelación se postergaría de forma inevitable hasta agosto, dado el receso invernal de quince días que paralizará la actividad legislativa durante la segunda quincena de julio.
