En este 2020, desde el Gobierno Provincial se avanza en las trasferencias a los Municipios de cuestiones vinculadas a la prestación de servicios que estaban bajo su responsabilidad.
Este proceso “teórico” de descentralización de funciones va de la mano con un principio de mejorar la eficiencia de la actividad estatal pero más ligada a la cercanía en el territorio;
Pero en ese plan lo que la teoría manda en la realidad NO se cumple, un programa plagado de buenas intenciones que termina desnudando la pésima infraestructura del Estado para poder concretar sus fines.
En la Ciudad de Fontana, la Municipalidad por medio de la ORDENANZA N° 1881 del 23/06/2020 empieza a ejecutar el “CONVENIO BILATERAL DE DESCENTRALIZACION DE COMEDORES ESCOLARES”, por el cual se hace cargo de la gestión y administración de los comedores en el ámbito de su jurisdicción.
Ese convenio determina el financiamiento para todo el periodo 2020 y ahí surge que los valores para el refrigerio en NUEVE PESOS ($9) y el del almuerzo en TRECE PESOS ($13) para cada porción diaria individual que se entregue en los comedores escolares, suma irrisoria, insuficiente, sin ajuste inflacionario alguno y sin parámetro nutricional de referencia para su composición.
Pero más allá del dato del valor de las raciones, en la realidad dura que nos toca diariamente transitar, todo este convenio es limitado, mezquino e incompleto. Ya que en dos aspectos fundamentales viene fallando: 1) la cuestión de la calidad nutricional de las raciones, donde el Gobierno descansa en la “Unidad Provincial de Seguimiento Nutricional” pero ¿como sabemos si en Fontana tenemos un equipo o una oficina que verifique que la ración diaria que recibirán los chicos se adecue a lo que su edad y estado realmente necesitan?; y 2) la cuestión del valor de las raciones diarias que deben ser adquiridas por el Municipio, las cuales son insuficientes y no alcanzan a cubrir el gasto que demanda la elaboración de cada plato de comida que debe entregarse en los comedores escolares.
La intención del Gobierno Provincial de “descentralizar” suena más a “sacarse la responsabilidad”, dejar en la cabeza de los Municipios los procesos licitatorios de compra de los alimentos, la gestión diaria de su elaboración y entrega en cada local escolar, el control nutricional de seguimiento y adecuación a cada caso particular y la rendición de todos los fondos recibidos y de cómo han sido empleados son aspectos que abarcan múltiples áreas de ejecución, que capaz en algunos pocos Municipios de la Provincia puedan estar a la altura de las exigencias, pero sin dudas, en la mayoría esos fondos será insuficientes o sus estructuras administrativas no cuentan con recursos humanos para un correcto seguimiento nutricional.
Desde mi condición de Concejal de la Ciudad de Fontana NO acompañe con mi voto la sanción de la ORDENANZA N° 1881/20 porque entiendo que una aceptación de transferencias de responsabilidades, en este caso sobre la cuestión alimentaria, debería contar con 1) los fondos económicos necesarios y actualizados a los precios de referencia que tiene cada localidad, 2) la información nutricional debidamente expresada para cada zona donde se va ejecutar el convenio, 3) el detalle riguroso de cómo debe ser la ración a elaborar diariamente y 4) los mecanismos que aseguren la transparencia en la adquisición de los productos alimenticios y la trazabilidad de una distribución segura a cada establecimiento escolar.
Como decíamos al principio, podemos acompañar y colaborar diariamente en el esfuerzo del Estado para mitigar los efectos de las crisis económicas y que en cada barrio haya una olla y un plato caliente para nuestros chicos y sus familias que tanto lo necesitan, pero no por ello voy a consentir que en la seducción del manejo de millonarios fondos económicos el Estado Provincial se haga el distraído y convierta a cada Municipio del Chaco en cómplice de su ineficiencia y su falta de coherencia.
* Miguel Angel Rueda, Concejal de Fontana UCRNEA.
