Autoridades de las fuerzas nacionales se reunieron en la Casa de Gobierno con funcionarios del Gabinete provincial para coordinar los operativos de asistencia sanitaria y logística en las zonas afectadas por las inundaciones.
Ante la compleja situación hídrica que atraviesa la región, el Gobierno del Chaco continúa sumando respaldos operativos para llegar a las familias damnificadas. En ese marco, la coordinadora del Comité Provincial de Emergencia, Carolina Meiriño, recibió este martes en la Casa de Gobierno a altos mandos de la Armada Argentina y de la Fuerza Aérea con el objetivo de pulir la estrategia de despliegue en territorio.
Del encuentro formaron parte el comandante del Área Naval Fluvial, contraalmirante Damián Gabriel Orgiazzi; el jefe de la Base Aérea Militar Resistencia, comodoro Roberto Eduardo Adaro; el jefe de la Delegación Naval Rosario, capitán de fragata Ernesto Acosta; y el vicecomodoro Ernesto R. F. Lynch, en representación de la Fuerza Aérea.
A la mesa de trabajo también se sumaron los ministros de Salud, Ricardo Mayol, y de Gobierno, Carim Peche; el subsecretario de Municipios, Marcelo Barrios; y los profesionales médicos Gerardo Delgado y Federico Pradel, del equipo de la cartera sanitaria.
Permanencia en el territorio y enfoque sanitario
Durante la reunión, las autoridades repasaron los datos del Centro de Monitoreo provincial para evaluar el impacto del clima y definir las prioridades de intervención.
En ese sentido, Carolina Meiriño destacó el compromiso de las fuerzas federales y confirmó que su presencia se extenderá el tiempo que sea necesario:
“Vinieron para trabajar en forma articulada con la Provincia y se quedarán mientras dure el fenómeno de El Niño, con rotaciones del personal de la fuerza naval. La idea es coordinar acciones, especialmente en materia de salud y asistencia en las zonas afectadas, y aunar criterios de intervención”, explicó la funcionaria.
Desde el Ejecutivo provincial señalaron que tanto la Armada como la Fuerza Aérea manifestaron una total predisposición para colaborar en las tareas que demanda la emergencia. La meta principal de esta articulación federal es optimizar los recursos disponibles, agilizar la logística en caminos complejos y garantizar una respuesta rápida y coordinada para las familias afectadas por la crecida de los ríos y los anegamientos.
